Blogia

IDEA - Iniciativas de Desarrollo Aragonesas

Consumo consciente. Profundizando (3/7)

Consumo consciente. Profundizando (3/7)

Problemas del consumo de productos exóticos o producidos lejos

Producir en el Sur es más barato. Las empresas gastan muy poco en salarios, salud laboral, cuidado del medio ambiente, impuestos (sin ellos no puede haber servicios públicos ni derechos sociales).

En el Sudeste asiático son habituales jornadas sin final, salarios de miseria, fábricas sin ventilación ni iluminación, condiciones de riesgo por exposición a tóxicos o falta de protección a ruido, accidentes, niñas trabajando en estas condiciones.

En Europa del Este la situación es intermedia.

– Esto nos beneficia a los consumidores del Norte porque podemos comprar muy barato. Y consumir más. El comercio ha sustituido a la esclavitud y el colonialismo como manera de “obligar” a los pobres a trabajar para nuestros lujos.

Además este tipo de producción también nos perjudica. Las empresas se llevan la producción a países empobrecidos, eliminando puestos de trabajo aquí o sirviendo la amenaza del traslado para animar a los trabajadores a aceptar peores condiciones. A la vez, la producción y el comercio local se arruinan al no poder competir con precios tan bajos.

 

Ventajas del producto local:

– Ganamos soberanía: capacidad de decidir o influir en cómo se producen las cosas.

– Ahorramos energía: menos transporte y menos necesidad de envases y otros métodos de conservación como cámaras de frío o sustancias químicas.

– Facilita retornar los envases, conocer a quién produce, conocer nuestro entorno (recursos existentes, clima, temporadas de cosecha).

– Fomenta la economía de la zona que es la más integrada social y culturalmente, y el empleo estable y de calidad, evitando que la gente tenga que emigrar.

– Fomenta los productos de calidad.

Consumir productos locales y minimizar el consumo de productos exóticos, valorándolos como un lujo a consumir con moderación o en ocasiones especiales, es la única alternativa sostenible. Hace no mucho que los productos exóticos o importados eran un lujo para ocasiones especiales. Hoy en día, en algunos sectores (calzado deportivo, por ejemplo) es casi una hazaña encontrar producto local.

Si no hay producto local, podemos optar por el más cercano (ahorro de energía en transporte), por los producidos en países del Norte (ciertas garantías sociales y ambientales), o por los de Comercio Justo.

 

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

 

Consumo consciente. Profundizando (2/7)

Consumo consciente. Profundizando (2/7)

Párate a pensar

Menos “todo a cien” y más “más de cien (años)”. Menos tiendas de compra de productos de poca calidad y más tiendas de ésas que llevan varias generaciones abiertas y que ofrecen el saber y el sabor de la tradición.

Malas prácticas, de los gigantes a las más humildes: evitar los establecimientos que abren las 24 horas, haciendo una competencia desleal al pequeño comercio que no puede competir con tal despliegue de medios.

Las tiendas que abren hasta el día de Navidad y con horarios interminables, también atentan contra el derecho a descansar (descansar del trabajo los tenderos y del consumo los consumidores). La diferencia está en que las grandes lo hacen por pura avaricia, mientras las pequeñas lo hacen por necesidad o por no encontrar otra salida. Además, las pequeñas empresas no se organizan (los gigantes de la economía sí) para promover recortes de derechos sociales y laborales, para cambiar las leyes para que se abra los domingos...

¡Viva lo pequeño! Pues en este sistema económico en el que a peores prácticas más crecimiento, en lo pequeño solemos encontrar dinámicas más respetuosas.

 

Dónde no comprar

En supermercados, hipermercados, grandes cadenas... Utilizan su poder “concentrado” para ganar más dinero: fomentando el consumismo, imponiendo condiciones a los productores que las pequeñas empresas no pueden cubrir (grandes cantidades, regularidad en el servicio, precios bajos, pagos aplazados) que las pequeñas empresas no pueden cubrir, presionando para poder abrir en festivos. Despilfarran en reformas, publicidad, seguridad y sistemas de vigilancia.

Promueven una cultura uniforme, venden los mismos productos en todos los sitios.

En hipermercados a los que hay que ir a comprar en coche y que fomentan un ocio vinculado al consumo.

En “descuentos” que fomentan la cultura de fijarse sólo en el precio. En ellos suele haber pocos productos locales y de calidad.

Comprar marcas blancas somete a las empresas fabricantes a las condiciones de los gigantes de la distribución.

Los menos malos: empresas locales y asociaciones de detallistas que agrupan a empresas pequeñas.

 

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

Consumo consciente. Profundizando (1/7)

Consumo consciente. Profundizando (1/7)

En esta serie de nuevos artículos vamos a dar más claridad sobre algunas ideas expuestas en artículos anteriores donde apenas se citan. Por ello, y para dar un poco de contenido, vamos a complementarlas:

 

A quién comprar

A empresas “alternativas” que pueden serlo por su organización democrática y ausencia de ánimo de lucro (empresas de inserción, de economía solidaria, asociaciones, ONG’s, fundaciones...), o por su capital repartido y funcionamiento participativo (cooperativas), o por lo valioso de su actividad (producción artesanal, bioconstrucción...), o por su compromiso social (apoyo a causas solidarias...), o por ser fieles a unos valores y una manera de hacer aunque no sea la que más beneficios da...

A empresas pequeñas y/o locales, por su cercanía y vinculación a su entorno.

 

Procura evitar

A quienes promueven el consumismo y/o despilfarran en publicidad y en campañas con famosos, explotan a sus trabajadoras, producen en países lejanos, experimentan con animales...

A mayor tamaño de la empresa, más poder, y es más fácil que se den varias de estas características.

Las multinacionales suelen ser campeonas en agresiones a los derechos sociales y al medioambiente y en presión a los gobiernos para que legislen a su favor y contra el interés colectivo.

 

Si hay que elegir entre dos males...

Mega-cooperativas y mega-empresas locales, una de cal y otra de arena. Hay cooperativas locales con prácticas y niveles de concentración de poder que hacen que a lo que más se parezcan sea a multinacionales.

Aún así, si hay que elegir entre grandes empresas (que en sectores como electrodomésticos, telefonía, automoción y otros no queda otro remedio) las locales suelen estar más comprometidas con su entorno.

 

Dónde comprar

Venta directa. Cuando el productor vende directamente al consumidor (en fincas o cooperativas, en ferias y mercados ambulantes o municipales, mediante asociaciones de consumidoras). O casi, cuando sólo hay un intermediario, el pequeño comercio al que la productora lleva directamente el producto.

Esto nos permite conocer de cerca quién produce y cómo, crea lazos humanos, y podemos comunicarnos para influirnos mutuamente (por ejemplo podemos pedirle a un agricultor que se pase al cultivo ecológico, que haga pan integral o plante remolachas). Tanto los consumidores como los productores ganamos dinero, pues ambas nos ahorramos la tajada de los intermediarios y distribuidoras.

Comercio alternativo

Pequeño comercio local. Más calidad, más agradable. Las relaciones humanas son más cercanas, la calidad de los productos suele ser mayor, y quien nos atiende a menudo sabe mucho de “su tema” y nos puede asesorar. Además, son socialmente necesarios. Son el principal canal de venta de las pequeñas industrias, y gastan y dan trabajo en su entorno cercano. Si siguen desapareciendo, la economía quedará en muy pocas manos, que tendrán un poder casi absoluto.

Mercados municipales y ambulantes. A veces en ellos venden directamente las productoras. En cualquier caso, suelen ser un ejemplo de poder repartido, horarios razonables...

Ferias temáticas (ecológicas, de artesanía...) para encontrar productos de difícil acceso, conocer a las productores...

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

Las tres bes: bueno, bonito y barato. 2/2

Las tres bes: bueno, bonito y barato. 2/2

En la primera parte de este artículo, decíamos la semana pasada que el consumo consciente busca calidad, belleza y un buen precio, pero sabe que fijarse sólo en las tres bes tiene peligrosos efectos, y añade nuevos criterios a tener en cuenta en la toma de decisiones: que nos ayude a tener una vida sencilla, saludable y agradable; que contribuya a cuidar el medio ambiente, a un reparto equilibrado de las riquezas, a preservar la diversidad de culturas... En esta segunda parte del artículo terminaremos por exponer las dos últimas claves para replantearnos nuestro consumo:

 

Tercero: informarnos y alfabetizarnos.

 

Leer las etiquetas, buscar los sellos de garantía: agricultura ecológica, denominaciones de origen, etiqueta de eficiencia energética..., pedir a los comerciantes la información que necesitemos, preguntar a conocidos... Es decir, intentar elegir disponiendo de información suficiente y siendo capaces de entenderla, descifrarla... aunque a veces no es fácil.

 

Cuarto: tener en cuenta criterios alternativos

 

1) A QUIÉN Y DÓNDE COMPRAR

A empresas alternativas: economía social, producción ecológica o artesanal, cooperativas, pequeñas, locales...

A través de canales alternativos: venta directa, cooperativas de consumidoras o tradicionales (mercados municipales y ambulantes, tiendas de barrio...).

Evita multinacionales, grandes empresas, hiper y supermercados, cadenas y franquicias, a donde haya que desplazarse en coche a comprar...

 

2) QUÉ COMPRAR

Producción local o cercana, y si es lejana con ciertas garantías.

Producto fresco y de temporada.

Producto de producción ecológica.

Otros valores ecológicos del producto:

* menos envasado. De mejor a peor: a granel, retornable, reutilizable, desechable pero mínimo...

* concentrado: nos ahorramos el transporte y envasado de agua y otros rellenos.

* duradero y/o reparable: que se vendan recambios, evita los productos de usar y tirar.

* de segunda mano.

* de bajo consumo energético.

* hecho con materiales: ecológicos y/o reciclados; separables; biodegradables y/o reciclables. Como norma general, mejor ingredientes de origen (por este orden): vegetal, animal, mineral,

fósil, sintético (generalmente la síntesis es a partir de petroderivados).

De más a menos ecológicos: papel y cartón, madera y tejidos naturales, vidrio, metales, plásticos,

porexpán, aluminio, brik, PVC.

Valores culturales: etiquetados en la lengua del lugar, que transmitan valores constructivos (que salgan cuerpos diversos y no cuerpos “danone” en la etiqueta o en la publicidad, por ejemplo), etc.

 

3) CÓMO LLEVÁRNOSLO

En nuestro carrito de la compra, mochila, bolsas de tela, hueveras, fiambreras... o reutilizando bolsas desechables.

 

4) CÓMO PAGAR

Mejor en efectivo. En pago con tarjeta y domiciliaciones bancarias (si las haces mejor en un pago al año que en doce) cada operación supone trabajo, papeleos... y dinero que se va de quien vende al banco en forma de comisiones.

 

5) CUÁNDO COMPRAR

Descansa y deja descansar: evita festivos, sábados por la tarde, horas intempestivas (tres de la tarde, nueve de la noche), llegar cerca de la hora de cerrar, meter prisas...

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

 

Las tres bes: bueno, bonito y barato. 1/2

Las tres bes: bueno, bonito y barato. 1/2

Tradicionalmente calidad, belleza y un buen precio es lo mejor que debe ofrecer un producto o servicio.

 

El consumo consciente también busca eso pero sabe que fijarse sólo en las tres bes tiene peligrosos efectos, y añade nuevos criterios a tener en cuenta en la toma de decisiones: que nos ayude a tener una vida sencilla, saludable y agradable; que contribuya a cuidar el medio ambiente, a un reparto equilibrado de las riquezas, a preservar la diversidad de culturas... En la primera parte de este artículo presentamos dos de las cuatro claves para replantearnos nuestro consumo, en el próximo artículo expondremos las dos restantes:

 

Primero: huir de las falsas necesidades.

 

Debemos reflexionar sobre la influencia que tienen las campañas publicitarias en nuestras necesidades. Debemos ser críticos también con la publicidad que usa valores como salud, solidaridad o ecología, ya que muchas veces sólo son trampas para aumentar las ventas.

 

Algunas ideas prácticas:

 

–Hazte las siguientes preguntas: ¿lo necesito? ¿cuántos similares tengo ya? ¿cuánto lo voy a usar? ¿cuánto me va a durar? ¿podría pedirlo prestado? ¿puedo arreglarme sin él? ¿hay algo que ya tenga que pueda reemplazarlo?

–Evita las decisiones inmediatas. Espera un tiempo antes de tomar la decisión (dependiendo de su importancia: un día, una semana, un mes), dejar que el sentimiento de necesidad aparezca 3 o 5 veces...

–Conoce los trucos del marketing: productos en cabecera de pasillo, a la altura de los ojos o manos...

–Vete a la compra con una lista y procura ajustarte a ella

–Ponte un presupuesto (semanal, mensual) e intenta ajustarte a él. Lleva la cuenta de cuánto gastas.

–Evita el uso de tarjetas de crédito.

–Lo gratis también puede ser consumismo: cuidado con los regalos promocionales...

 

Debemos de considerar el valor de lo excepcional. Puede aumentar el placer espaciar en el tiempo los “caprichos” que nos damos. Lo que nos ahorramos podemos invertirlo en mejorar su calidad.

Comer menos fuera de casa cambiando la comida rápida por algo más especial, piña y langostinos sólo en navidades, menos dulces: pero buenos bizcochos caseros en vez de bollería industrial, o menos carne o quesos, pero más ricos: ecológicos, con denominación de origen...

 

Segundo: deseducarnos.

 

Nuestra cultura actual nos ha inculcado muchos valores que tenemos muy interiorizados. Deshacernos de ellos es un camino largo.

¿Qué es bonito, qué es bueno? ¿Una manzana grande, conservada en cámara, sin manchas y brillante es mejor que otra más pequeña con algún agujero de gusano?. Probablemente la segunda será más sabrosa, sana y ecológica.

¿Qué es barato y qué es caro? Quien haya quitado arrancando a mano las malas hierbas a un bancal de zanahorias puede entender el sobreprecio de las ecológicas frente a las convencionales. Y todas sabemos por qué lo que viene de China sale tan barato ¿no?

Las cosas no valen lo que cuestan. Si los salarios fuesen justos en todas partes, si se aplicase aquello de “quien contamina paga”, si la distribución a gran escala no abaratase tanto los costes... o sea, si el precio de los productos incluyese sus costes sociales y ambientales, cambiarían mucho los precios. Los zapatos de plástico costarían más que los de piel, el papel reciclado menos que el “normal”... No es razonable que unos guisantes congelados que han necesitado pesticidas, envases, cámaras, ser transportados desde China... salgan más baratos que los del pueblo de al lado. Apoyar a los productos de distribución minoritaria y a las pequeñas empresas y comercios ayuda a que puedan bajar sus precios.

¿Comodidad? Usar pañales de tela lavable ¿engorro o satisfacción?:

Si quieres hacer algo, sacas tiempo y te satisface hacerlo. Si no lo quieres hacer, por poco tiempo que le dediques siempre te parecerá una carga. Además, si no dedicamos tiempo a las cosas que para nosotros son importantes, ¿a qué se supone que debemos dedicarlo?25

Consumir “con criterio”, ¿es más caro? Si tomando una actitud de consumo consciente gastamos más quizás no nos estemos haciendo las preguntas adecuadas. Muchas opciones conscientes son más caras: el mismo producto es más caro en la tienda de barrio que en el súper, pero, además de ganar en salud y calidad, al prescindir de muchas cosas superfluas, globalmente nos saldrá más

barato.

La pasta de dientes me dura 4 veces más porque aprendí que con poner un poquito en la puntita era suficiente, la clave está en cepillar bien. Respecto a la carne como un par de veces a la semana y me sobra, eso sí cuando como, como carne bien rica. Además cojo muy poco el coche y estoy ahorrando un dineral en gasolina gracias a que comparto el coche. Como he mejorado el aislamiento en casa y me he acostumbrado a llevar un jersey, no gasto tanta calefacción. Este verano haré intercambio de casa para las vacaciones y si sigo así voy a empezar a pasar de las horas extras.26

El consumo consciente no pretende cambiar unas marcas por otras ni crear nichos de mercado elitistas para que gente con pasta compre productos “verdes”.

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

 

Las tres erres, por orden de importancia

Las tres erres, por orden de importancia

Las 3 erres es una idea básica del ecologismo. Por unos instantes vamos a conocerla, o repasarla, según sea vuestro caso.

1. Reducir la cantidad de recursos gastados y la cantidad y toxicidad de los residuos generados.

2. Reutilizar. Antes de tirar algo, intentar darle un nuevo uso: hueveras como aislante acústico en tabiques, ropa vieja como trapos,...

3. Reciclar. Pero sólo cuando el producto ya no puede ser usado nuevamente.

Existen otras propuestas que multiplican las “tres erres”: reflexionar - renunciar - rechazar - reestructurar (el sistema económico) - redistribuir (los recursos) - reivindicar - reducir - reparar - reutilizar - retornar - recuperar (evitar que algo que puede tener utilidad se convierta en basura) - recogida selectiva - reciclar - recomprar.

Lo más importante es saber ordenar estas erres de mayor a menor importancia, dándonos cuenta que con sólo “reciclar” no es suficiente para construir una alternativa sostenible. Reciclar está bien, pero debe servir para reducir nuestro consumo, no para lo contrario, ya que está extendida la creencia que gracias al reciclaje nos podemos permitir consumir ilimitadamente.

 

¿Cómo envasarías un litro de vino?

 

Reciclando la botella.

1. Se fabrica la botella.

2. Se lleva a la bodega.

3. Embotellado del vino.

4. Etiquetado e introducción en cajas.

5. Transporte del embotellado en un camión (consumo y al contenedor verde).

6. Transporte de los restos a la planta de reciclaje.

7. Lavado.

8. Fabricación con ellos de nuevo vidrio.

Con este proceso se gasta 10 veces menos energía que fabricando las botellas con vidrio nuevo, y se ahorra la extracción y toda la materia prima.

Retornándola (reutilizar).

Si retornamos la botella nos ahorramos la mitad de los procesos: No fabricamos la botella, ni la llevamos a la bodega, ni tenemos necesidad de realizar transporte alguno a la planta de reciclaje, ni tenemos que realizar el paso 8. La botella vacía se va a la bodega aprovechando el viaje de traer nuevas botellas llenas. Imagínate cuánta energía y trabajo se puede ahorrar reutilizar con respecto a reciclar.

Comprando a granel (reducir).

Si el vino es de barril y lo compramos llevando la botella de casa, al ahorro anterior hay que sumarle el librarnos del etiquetado y envasado, y que en los pasos 3, 5 y 7 ahorramos energía y trabajo. Es más sencillo y barato envasar, transportar y lavar un barril que muchas botellas, y ahorramos transporte, en barril caben más litros en el mismo camión que embotellado.

Y aún pasan más cosas si profundizamos en el proceso, pues podemos reutilizar el tapón, la botella en casa la lavamos enjuagándola con agua (en la industria se usan jabones y lejías)...

¿Por qué siendo más baratas las opciones ecológicas muchas veces la opción más cara en gastos, trabajo y contaminación es la más barata en las estanterías de las tiendas?.

Ganar tiempo consumiendo menos

Ganar tiempo consumiendo menos

Nos pasamos la mitad de la vida trabajando en cosas que no nos gustan para comprar muchas cosas que no necesitamos. Si gastásemos menos quizás podamos permitirnos coger más vacaciones, no hacer horas extras, o incluso dejar un trabajo que no nos gusta o no nos deja descansar. ¿Quién se atrevería a estar un año en el desempleo, aún teniendo alguna prestación, si debemos paga 500 euros al mes de hipoteca más agua, luz, teléfono, internet, comunidad, arreglar la lavadora...? Si en vez de comprar un piso nuevo compartimos uno usado (en venta o alquiler) con alguna amistad, los gastos se reducen a la mitad y además ganamos tiempo al compartir las tareas del hogar (hoy cocinas tú y mañana yo).

La dinámica de “más gasto-más trabajo-menos tiempo” es un círculo vicioso que conviene romper e invertir lo antes posible.

Bajar el ritmo es posible, y subirlo también. Se puede llegar a fin de mes con mucho menos de lo que crees, sólo hace falta un buen motivo que te empuje a hacerlo: un ejemplo, tener más tiempo para compartir con tu hijo.

Cuanto más tenemos, más gastamos. ¿Cuántas veces lo hemos oído?. Si te tienes que apañar con 300 euros llegas a fin de mes, pero cuando dispones de 600 también te los gastas todos, y si cobras 1.000 sólo ahorras 200. Y no es necesariamente malo, pues gastar más puede ser muy positivo (cambiar las ventanas de casa para evitar fríos y ruidos, consumir más alimentos de producción ecológica...).

Lo malo es que es fácil pasar a depender del dinero y olvidar que, de tener un buen motivo para hacerlo, podemos arreglárnoslas con menos.

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

 

¿El tiempo es oro?

¿El tiempo es oro?

Querer sacar el máximo rendimiento a cada minuto de nuestra vida es algo cultural. Cursos, trabajos, ocio, iniciativas, participación social, … nuestras vidas cada día están más programadas, con demasiadas fechas y horas marcadas. Vivimos a toda velocidad, sin dejar sitio libre a la espontaneidad ni a la improvisación.

Quizás debamos hacer menos cosas cada día –pero mejor hechas y disfrutándolas–. Haz una lista de actividades de las que puedes prescindir. Y regálate tiempo “para perder” cocinando con calma una receta muy elaborada, o liarte a charlar con un amigo que te encuentras, o mirar esas viejas fotos que guardas desde la niñez...

• Libera tu agenda. Unas pocas amigas a las que cuidamos y nos cuidan y no muchas a las que no podemos atender como se merecen, un viaje en el que visitamos un pueblo con calma y no tres con prisas...

• ¿Qué es lo verdaderamente importante? Hay cálculos que afirman que dormimos hora y media menos que hace cien años ¿Qué es más importante para una niña? ¿jugar con su papá con una pelota o una piedra o jugar con una niñera con el juguete más caro? Es necesario reducir un ritmo de vida que no nos deja tiempo para lo verdaderamente esencial: las personas que nos importan, descansar...

Haz una lista con las cosas a las que le dedicas más tiempo, dinero, energía... y comprueba si esas actividades se corresponden con lo que realmente consideras importante.

• ¿Y probar a no llevar reloj? Al principio puedes sentirte extraña. En pocos días te darás cuenta que sigues llegando a tiempo a todas partes y que no tener la vista siempre en la hora ayuda a vivir más relajadamente. Además, por todas partes hay montones de relojes y gente a quien preguntar la hora en un momento de necesidad.

+info: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor

 

Presentación pública de la Asociación

Presentación pública de la Asociación

Este pasado viernes día 3 de Abril el palacio de Congresos y Exposiciones de Barbastro fue escenario de la presentación de la Asociación cultural IDEA-Entadeban. Javier Vecilla y Carlos Puértolas, presidente y secretario, pusieron en escena la imagen corporativa de la Asociación, explicando la simbología del logotipo, así como sus fines, objetivos, ámbito y perspectivas de futuro.

A grandes rasgos, los fines de la Asociación son la promoción y el fomento de la cultura desde todos los ámbitos; difundir y promover la formación multidisciplinar, el desarrollo personal y del conjunto de la sociedad; crear alternativas de ocio y tiempo libre entre la juventud; e impulsar y fomentar hábitos de consumo y de vida responsables.

Para desarrollar este conjunto de finalidades se pretende realizar charlas y conferencias, jornadas culturales, debates, cursos, talleres, excursiones, edición de libros y materiales para la formación, y en general cualquier acto público que responda a las necesidades de la asociación.

El ámbito de actuación que se pretende desarrollar es el de Aragón, sin embargo inicialmente se va a empezar en la zona de Barbastro y de la comarca del Somontano, para progresivamente ir desarrollando nuestras actividades por el resto del territorio aragonés.

IDEA-Entadeban pretende realizar nuevas aportaciones desde la perspectiva del asociacionismo, y en esa línea se ha marcado como objetivo prioritario inicial la innovación y la utilidad social de sus actividades.

Durante el coloquio desarrollado con los asistentes se comentó las dos primeras actividades sobre las cuales se está trabajando desde la asociación: una hace referencia a la lingüística aragonesa, y la otra sobre el medio ambiente.

Primer acto público: Barbastro, 03 de Abril.

Primer acto público: Barbastro, 03 de Abril.

La asociación cultural IDEA con motivo de su reciente constitución, invita a la sociedad barbastrense, del Somontano y aragonesa en general, a la presentación pública de su proyecto cultural y social. Esta acto tendrá lugar el próximo viernes 3 de abril de 2009 a las 20:00 horas en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Barbastro.

Esperamos vuestra asistencia.